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Encuentro Con Los Waitaha En Nueva Zelanda 2009

Por Mayte Abad Morente

Primero de todo, quiero dar las GRACIAS desde lo más profundo de mi corazón a todos los seres que han hecho posible este increíble encuentro. Gracias a mi Ser Superior, siempre tan paciente guiándome, a Papatuanuku (Madre Tierra) por ser nuestro “campo de juegos”, a Rangi (Padre Cielo) siempre cuidándonos, a mi querido hermano Drunvalo simplemente por ser él y por su increíble trabajo a todos los niveles, a mi querida hermana Diane por su ternura y su fortaleza que siempre está trabajando con el corazón para el mayor bien de todos, a mi querida Familia Waitaha, especialmente a Rita y Taheke por acogerme en su casa. Un agradecimiento especial para mis queridos Ruth, Hirini y Ojasvin, para toda la gente que trabajaba en la cocina y en seguridad y de las otras maraes. Gracias a toda la gente de diferentes países con los que me reuní, unos del viaje anterior y otros nuevos. Gracias a Donna y a la gente de Tui Retreta por acogerme, a los de Spirit of Maat por su estupendo trabajo, a Norma Gentile, mi amiga que siempre me apoya, y a toda la gente, a toda la Vida en todas partes.

Llegué a Auckland el 7 de Agosto y Donna Daring me estaba esperando para llevarme a su Retreat (centro de actividades), y recibirme con una cariñosa bienvenida. Me encantó volver a verla. Se ocupó de mí, y al día siguiente me llevó al hotel para que todo el grupo pudiéramos viajar a la Marae (edificio para reuniones) donde las Grandmothers (abuelas, pertenecientes al consejo de ancianas) y los Grandfathers (abuelos del consejo de ancianos) nos estaban esperando para darnos la bienvenida.

En aquel momento, éramos unas 120 personas originarias de 36 países. Me encontré con algunas personas del viaje anterior, en 2007 y mi corazón se llenó de alegría. Y también me encontré con otras nuevas con el mismo sentimiento de reencontrarme con mi antigua familia. No podía parar de llorar, el amor me salía en forma de lágrimas de alegría.

Los Waitaha y los Maoríes nos recibieron con su “bienvenidos a casa”, y escuchamos sus palabras y sus canciones, luego, nosotros empezamos a cantar simples sonidos: A, E, I, O, U aprendiendo el principio del sonido. Más adelante, cuando todos nosotros (los viajeros de distintos países) queríamos estar unidos y expresar nuestro amor, solíamos cantar el sonido “A” en diferentes tonos, y ese canto se convirtió en nuestro “canto de grillo”.

Drunvalo nos dijo que si grabáramos el sonido de un grillo y posteriormente lo reprodujéramos de forma más lenta, y que si grabáramos a la gente cantando el sonido “A” y lo reprodujéramos más rápido (hay una velocidad determinada para hacerlo), no podríamos distinguir entre el sonido emitido por el grillo o el sonido emitido por humanos. Así que “el canto del grillo” se convirtió en nuestra gracia o chiste particular durante el viaje.

Pasamos varios días en Nueva Zelanda, y no pretendo hacer un diario de las cosas que pasaron, sólo deseo compartir con vosotros parte de lo que aprendí o de lo que sentí.

La primera cosa que vi, fueron la increíble sabiduría y amor que los Waitaha tienen. El primer día, Te Porohau nos dijo que no teníamos programa, que nos podíamos olvidar de cualquier programa anterior porque éramos mucha gente y era imposible seguir un programa, pero yo sé que lo hizo a propósito. Los Waitaha estaban intentando ayudarnos a olvidarnos a que nos olvidáramos de las expectativas y de la mente. Estaban tratando de que cada uno de nosotros mirara dentro de sí mismo y siguiera su voz interior, en vez de seguir un programa, a un profesor o a cualquier cosa externa.

Fue duro para muchos de nosotros. La simple idea de no tener un programa es inusual para la mente occidental. Necesitamos saber lo que tenemos que hacer, necesitamos saber qué es lo siguiente, y necesitamos que alguien nos lo diga. Así que alguna gente estaba bastante descontenta, confusa, incluso enfadada.

Yo me di cuenta de que Te Porohau estaba interpretando un papel, atrayendo la atención sobre sí mismo, así las Granmothers y Grandfathers y otras personas podían actuar de forma segura. Sé que las Grandmothers preveían algún tipo de problema o peligro y estaban esforzándose por mantener un Espacio Sagrado seguro, y por supuesto, los Waitaha siempre estaban disponibles para cualquiera que quisiera hablar con ellos, pero tenías que dar el primer paso tú.

En su invitación, los Waitaha, pidieron que lleváramos todas nuestras cosas a Aotearoa (así llaman los Maoríes a Nueva Zelanda, Aotearoa: la Tierra de la gran nube blanca) para compartirlas con ellos. Yo creo que muchos de nosotros llevamos todas nuestras cosas, pero algunos de nosotros, en lugar de compartirlas, a veces, las tiramos en la tierra. Así, las cosas salieron en forma de ira, confusión, desilusión, juicios sobre los demás, etc. Pero las cosas también salieron como alegría, canciones, amor, risas, ternura. Era un momento no para juzgar o rechazar, sino para integrar, contemplar y liberar energías. Puede que el tema del dinero saliera tan fuerte porque es una energía muy rechazada, deseada y malentendida.

Tuvimos la maravillosa oportunidad de ver nuestros propios reflejos. Para cada uno de nosotros fue diferente. Creo que cada uno se encontró con las cosas que necesitaba enfrentar para seguir creciendo. Para mí fue muy esclarecedor darme cuenta de que la familia que estaba buscando en Aotearoa, el sentimiento de pertenecer a algún sitio, ya lo tengo en España. Tengo una familia maravillosa (aunque no tan grande como la de los Waitaha), estamos unidos y nos ayudamos unos a otros. Yo amo mi tierra, mi pueblecito y mi país.

A veces, aquí, en España, me sentía como un pájaro en una jaula, más bien como un pez fuera del agua… pero sólo era una manera equivocada de percibir mi situación. Estar en Aotearoa durante casi un mes me ha ayudado a abrir mi mente al mismo tamaño que mi corazón. Olvidé agradecer la bonita mente que ya tenía mientras trataba de silenciarla, así que mi mente jugó conmigo hasta que la escuché como escucho a mi corazón. Aún tengo cosas que procesar, que liberar y tengo que evolucionar, como todo el mundo, cada uno a su propio nivel. Pero he aprendido a confiar en mi voz interior y en mi propia experiencia. Cada uno tiene una forma única de experimentar las cosas, y en ocasiones, esa forma no es parecida a la de otros.

Los Waitaha dicen que no son maestros, que ellos son humanos también, y que sólo están compartiendo cosas con nosotros. Yo creo que todos somos maestros y estudiantes al mismo tiempo, y que hay información a muchos niveles, incluso en nuestras palabras. Por ejemplo, en Maorí la letra “I” significa centro y masculino; “O” significa círculo, femenino y la palabra “IO” significa Dios y creación (puedes seguir viendo la relación e inter-relación entre palabras y sonidos). “A” significa entrar en (entrar en el espacio sagrado de la creación). La palabra “AIO” significa paz. Pero… el sonido “A” también significa madre (este sonido se usa para entrar en el sagrado corazón de la madre), mientras que el sonido “O” significa padre, y el sonido “I” significa niño interior. Así que, otra vez, “AIO” significa paz. De este modo, cuando los Maoríes dicen AIO, están diciendo paz, pero te están dando un montón de información acerca del concepto que ellos tienen de paz. Lo mismo ocurre con todos los idiomas, quizá no de una manera tan evidente y fuerte, pero, a veces, simplemente no somos conscientes.

Podríamos seguir aprendiendo mucho más sobre palabras y conceptos en Maorí y la relación entre sonidos y palabras. Otro ejemplo es “Tahi”, es la palabra para el número “uno”. “Ta” viene de “Tane”, hombre, masculino, y “Hi” viene de “Hine” mujer. Te puedes hacer una idea del patrón.

Dormimos juntos en la Marae, unos al lado de otros, comimos juntos y pasamos un montón de tiempo juntos cantando, charlando, compartiendo, abrazando, riendo y llorando. En un momento determinado, Te Porohau, las Grandmothers, los Grandfathers, incluso Drunvalo habían “desaparecido”. Sé que estaban haciendo su trabajo así como todo el mundo, pero para algunos eso fue “terrible”. Así que Ruth, Hirini y Ojasvin pidieron permiso a sus Seres Superiores para ayudar, y cuando les concedieron permiso, ayudaron a todo el grupo a permanecer unido y a equilibrar las energías. Hicieron un trabajo increíble. Hicimos Haka (Ha: respiración, vida; Ka: encender, fuego) la danza maorí tradicional, hicimos Waka (Waka es la canoa), navegamos en la canoa por el Universo, y conectamos con nuestras diferentes tierras y montañas. Creo que sanamos y liberamos un montón de energías, tanto de nosotros mismos como de nuestros lugares.

Fui muy afortunada por estar rodeada de toda esta gente asombrosa y tener la oportunidad de compartir con ellos. Puedes sentir que el amor de sus corazones es tan grande que sale por sus ojos. Y los niños… No os podéis siquiera imaginar los preciosos ángeles que estaban con nosotros. Me acuerdo perfectamente de dibujar y pintar con ellos, de jugar al fútbol o a lo que fuera. Niños Maoríes, de Irlanda, de Rusia, de Italia, de Japón, de Alemania, de Suiza. Había niños de todo el mundo. Pero ¿sabéis lo más gracioso? Lo más divertido es que todos nosotros somos niños, hijos de Ranginui (Padre Cielo) y Papatuanuuku (Madre Tierra) soñando juntos un precioso mundo nuevo, una hermosa vida.

Somos una FAMILIA, hermanos y hermanas, algunos más mayores, otros más jóvenes, pero trabajamos, dormimos y soñamos juntos, uno al lado de otro rodeados del Amor de la Vida.

Aroha nui (el amor incondicional más grande)

 

Mayte 8

 

Web interesante: www.waitaha.org


Sobre Mayte Abad Morente

Mayte Abad Morente reside en España. Es Reiki Master (Usui Tibetano) y traductora (Inglés-Español). Sus viajes y estudios con maestros esotéricos y ancianos nativos informan sus escritos y traducciones. Ha estudiado acerca de ángeles, devas, espíritus e inteligencias de la Naturaleza, geometría sagrada, energía, reiki, renacimiento, ho’oponopono, meditación, canalización y varias terapias. Ha traducido algunos artículos y ensayos de Norma Gentile y ha revisado las traducciones de dos libros de Drunvalo, “El Antiguo Secreto de la Flor de la Vida, Vol 1” y “Viviendo en el Corazón” para la segunda edición en español publicada por Teohua, así como varios DVDs publicados por Conchita Castellanos y Teohua.

Para solicitar sus servicios por favor envía un email a 8mayte@gmail.com

 

Mayte Abad Morente y Drunvalo Melchizedek