Lo Que Nos Enseña La Adversidad
Por Heather Fraser
Cuando me quedaban ocho centavos en mi cuenta bancaria, cuando mi tarjeta de crédito estaba al máximo, cuando mi billetera estaba vacía, cuando mi carro tenía la última gota de gasolina, cuando mi refrigerador estaba casi vacío y tenía un hijo qué alimentar, y aún faltaban semanas para que me llegara algo de dinero, aprendí a enfocarme sin emoción o juicio, y a observar mi situación simplemente como una serie de hechos. Sabía que si me permitía tener miedo y sumirme en la auto-lástima y victimización, habría simplemente perpetuado mi rueda generacional de carencia, pobreza y baja autoestima.
En lugar de asustarme y dejarme caer (lo que había sido mi patrón en el pasado) aprendí a pedir ayuda calmada y maduramente. Ya que me había encontrado en una posición similar anteriormente, y había sido a mi madre a quien había ido a exigirle ayuda en el pasado (porque siempre la vi como la fuente de todos mis problemas) – hablar con ella esta vez me tomó una inmensa cantidad de valentía y humildad.
Solo esta vez le estaba pidiendo ayuda como una mujer adulta y enmendada, y no como una hija enojada, necesitada y resentida. Le compartí mis puntos de vista más recientes y las revelaciones acerca de mí misma, y me disculpé por todas las veces que la manipulé y la hice sentir culpable para obtener lo que quería. Mi madre tiene 72 años de edad y yo 46. Nunca es tarde para crecer.
Esta vez tome la responsabilidad de poner algunas cosas en su lugar para proveer a mi hija y a mí misma, y para hacerlo tuve que dejar ir mi orgullo y trabajar en mis sentimientos de vergüenza y humillación. Tuve que adueñarme del hecho de que en el pasado estuve profundamente resentida con mi madre, y quería que pagara por mi dolor poniéndome continuamente en situaciones que amenazaran mi vida y que le causaban una profunda angustia y culpa, lo cual ultimadamente la forzaban a salvarme. Tuve que admitir mi deseo inconsciente de hacerla sufrir.
Esto es lo que significa ir al fondo, volverse auténtico y aprender a amarse uno mismo. Puede ser demasiado doloroso y difícil observar nuestro lado oscuro, y por esta razón la mayoría de las personas prefieren quedarse dormidos. Pero el precio de tal evasión y negación es un corazón lleno de auto-odio y un profundo sentido de vergüenza.
Lo que nos enseña la adversidad es ir hacia adentro. Nos enseña a excavar todo dentro de nosotros que sea falso. La adversidad nos lleva al calabozo de nuestros secretos más ocultos y enciende la luz de la conciencia en nuestras esquinas oscuras. Es ahí cuando nuestras cómodas ilusiones acerca de nosotros mismos comienzan a derrumbarse; como lo hace también la mentida de nuestra vida y la manera en que la estamos viviendo.
Muchas personas están experimentando este derrumbe ahora. Y si yo pudiera dar un punto de vista de alguien que se encuentra allí, es el saber que esto se supone que deba suceder. Es parte de la evolución de nuestra alma. Estamos siendo guiados fuera de la oscuridad y hacia la luz. No solamente te está pasando a ti, y debemos agarrarnos de este consuelo.
Todos estamos en diferentes escenarios de esta limpieza evolutiva – algunos han avanzado y han logrado atravesar sus tormentas personales, algunos apenas comienzan a sentir la resonancia del malestar, algunos están en medio de una guerra interna, y algunos están tristemente eligiendo permanecer dormidos. Tenemos esa opción. Tanto los que han avanzado y están viviendo sus vidas auténticas ahora, como los que actualmente sienten que quieren enroscarse y morir, han hecho una elección de un nivel de alma para expandirse, crecer y convertirse en todo lo que pueden ser.
Esta es una elección de amor. Auto amor. No puede haber regalo más grande que uno pueda ofrecerse a sí mismo. Esto es lo que la adversidad nos enseña.
Todo lo que sucede es por la evolución de nuestra alma, y por nuestro deseo más profundo de crecer y expandirnos como almas, para que nuestro mundo continuamente crezca y se expanda.
Nosotros somos los espejos de nuestro mundo. Lo que sucede dentro de nosotros se refleja en el mundo exterior. Cuando hemos alcanzado un lugar de paz interior, cuando hemos detenido la guerra interna entre oscuridad y luz y en su lugar hemos encontrado aceptación bendita, nos hemos dado un gran regalo a nosotros mismos y por lo tanto al mundo.
Conforme sanamos individualmente la separación interna, comenzamos a crear un mundo de Unidad. Esto es lo que está sucediendo. Es muy bueno estar pasando por esto si podemos verlo desde una perspectiva más elevada.
Durante este tiempo debemos seguir el arte y práctica del auto-cuidado externo y la compasión por nosotros mismos. Debemos nutrir y cuidar nuestras almas con el gentil consuelo del auto-perdón y hacer todo lo que podamos para mantener un sentido de equilibrio y autenticidad en nuestras vidas. ¡Y debemos aprender a divertirnos!
Yo no sé tú, pero yo quiero revolcarme en el lodo con mi humanidad e invitar a todos a que se unan a mí. Quiero celebrar “mi totalidad y mi ser” y la de todos los demás y disfrutar la realidad de nuestros corazones vacilantes, nuestra inocencia, nuestras vulnerabilidades, nuestro dolor común de sentirnos aceptados.
Quiero tener una gran y desordenada pelea de comida con la vida y probar todo – riéndome histéricamente hasta que mis costillas se separen del dolor. Llorar con abandono hasta que mi corazón se vacíe. Quiero quedar asfixiada con salsa de chocolate, horneada con harina, y con un pie de limón aplastado en mi cara, ¡cubierta en la mugre y la dulzura de una vida tan abiertamente vivida!
Quiero haber probado toda la vida al final de la vida, y saber que en mi humanidad, finalmente entendí de lo que se trata. Aceptación de uno mismo y los demás mientras dejas que toda la vida entre. Eso es lo que la adversidad nos enseña.
Copyright 2009 Heather Fraser — www.heatherfraser.com Ontario, Canada
Sobre Heather Fraser
Heather Fraser, nacida el 30 de Diciembre de 1963 en Toronto, se mudó a África a la edad de 9 años. Fue aquí donde Heather comenzó a entender la conexión de todo lo viviente y llegó a conocer la gracia y la sabiduría de los mundos natural y esotérico. Su viaje infinito de transformación y sanación, la ha llevado al destino más rico y más buscado siempre – casa – el alma. Este lugar de profunda consciencia y auto-aceptación de sus especiales dones de sensibilidad, empatía e intuición, le han dado toda la pasión e inspiración necesarias para escribir y enseñar lo que ha aprendido acerca de honrar al Ser y nutrir el alma – el verdadero propósito de nuestra existencia. Heather se especializa en consejería, re-educación, y validación profunda de aquellos que son altamente sensibles, intuitivos, empáticos, ayudándolos a aceptar estos rasgos como los dones que tienen y a expresarlos orgullosamente y sin vergüenza.
Es una escritora dotada, prolífica y exitosa, además de poeta y conferencista con lectores alrededor del mundo, así como practicante de Sanación Reconectiva, de Tocar para Sanar Nivel III, y una antigua Consultora Nutricional Holística, RNCP. Heather es la orgullosa madre de una hija llamada Sage, quien es también altamente intuitiva, sensitiva y empática. Viven juntas en Ontario, Canada, con su gato y su divertido pájaro. Para más información, o para contactar a Heather, por favor visita su sitio en www.heatherfraser.com
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